Consumidores
EEUU
Martín Páez Molina
Sep24,2015

“Netflix conoce tu estatus de relacionamiento con la TV”.
El artículo de The Wall Street Journal, publicado esta semana, da cuenta que el servicio de streaming de video dispone de nuevos datos que permiten dar con el punto crítico, el “flechazo” a partir del cual un televidente decide abrazar una historia y verla hasta el final.
Dos casos: apenas dos episodios es lo que toma Breaking Bad para que una amplia mayoría de espectadores se entregue (buy into) a este drama policiaco y complete la primera temporada. How I Met Your Mother, en cambio, requirió una degustación algo más elaborada (acquired taste): la sitcom de alta gama no logró una masa crítica de compromiso por parte de los usuarios de Netflix sino a partir de su octavo episodio.
Estos hallazgos han permitido a la compañía californiana examinar patrones de visualización en la primera temporada de 25 de las series más vistas de su catálogo. Según expone el artículo, firmado por John Jurgensen, Netflix identificó el episodio a partir del cual el 70% o más de los espectadores siguió el programa hasta, al menos, la conclusión de su primera temporada.
Más allá de ese “cuándo” (el artículo se titula “Netflix revela datos sobre cuándo los espectadores se comprometen con los programas de TV”), importa sobre todo identificar qué tipo de factores alimentan los patrones que sellan esta alianza, este romance del televidente con la serie.
Pues, si no, todo se reduce a una complicación argumental, a la inspiración de un guionista o incluso hasta de la suerte. En la comedia de Netflix Grace and Frankie, las amigas que encarnan Jane Fonda y Lily Tomlin se topan con un problema irresoluble: sus respectivos maridos se declaran gays y enamorados entre sí.
Una de las cocreadoras y productora ejecutiva de la serie, Marta Kauffman, dice no haberse sorprendido por el hecho de que los espectadores no se hayan involucrado masivamente con el programa sino a partir de su episodio número 4. “Cuando rodamos el episodio 4 nos dimos cuenta cuán comprometidos estábamos con los cuatro personajes” (no solo –claro- las dos que dan título a la comedia), reconoció Kauffman, según el WSJ.
Sin dudas lo argumental tiene un peso decisivo: Netflix muestra que la mayoría de sus abonados comenzó a comprometerse con la historia en el mismo punto de la trama e independientemente del mercado: igual en Brasil, como en Suecia o EEUU. El artículo, sin embargo, ofrece algunas puntas como para pensar las condiciones de posibilidad de este punto inflexivo de un modo más estructural, no tanto atado al plot, a la intriga.
Por ejemplo, Netflix incorpora a estos datos información sobre repercusión de ciertas temáticas o popularidad de actores. Además se toman en cuenta factores contextuales como la época de estreno: una nueva temporada agrega urgencia a la seducción (courtship, el artículo sugiere permanentemente la metáfora del noviazgo) de la TV, en la medida que los espectadores coquetean (flirt) con programas que apenas les empiezan a ser familiares, hasta que se sumergen en él o… ¡ah!... lo abandonan.
Lo que está claro es que, detrás de estos interrogantes, yacen insumos cruciales para el análisis que en términos de inversión implican millones. ¿Cómo desentrañar patrones de compromiso que los fans ponen en juego frente a la avalancha de programación?
Netflix ha mostrado algunas cartas. ¿Todas?... ¿o se reserva otras? Entretanto, todavía estamos lejos de componer el cuadro completo de ese mágico instante de enamoramiento.





