Estrenos
A.Latina
Martín Páez Molina
Ago12,2016

Las primeras escenas de Las Crónicas de Frankenstein, la nueva serie dramática que A&E estrena este domingo 14 de agosto en toda Latinoamérica, muestran una persecución a contrabandistas de opio en el Támesis. Todo es acuosidad y nocturnidad. Estamos en la Londres de 1827. El policía John Marlott, veterano de Waterloo, evalúa el resultado de la operación y se topa con un extraño bulto, en la ribera del río. En principio se trata del cuerpo de una niña. Pero al analizar el cadáver, se descubre que está compuesto por partes de siete u ocho cuerpos cosidas entre sí.
El gótico arranque de la serie (la impecable ambientación artística remite a la Europa romántica, todavía convulsionada de revoluciones) nos lleva de la mano de Marlott a una investigación que propone un giro a los clásicos interrogantes detrás de una muerte dudosa: la “integridad” de la víctima no es tal. Tenemos una “composición” humana. Un macabro ensamble de músculos, órganos y extremidades que desafían toda hipótesis detectivesca: acá no hay uno sino una serie, unitariamente conformada, de crímenes.
Para quien haya leído Frankenstein, la novela de Mary Shelley publicada por primera vez en 1818 -y respecto de la cual la serie Las Crónicas de Frankenstein se inscribe como intertexto- este primer episodio no debería ser llamativo, amén de lo escabroso. El Frankenstein del doctor Victor Frankenstein, aquel científico y experimentador poseído de visiones demoníacas, era también producto de una composición. Un monstruo de laboratorio. En la novela de Mary Shelley, exponente del romanticismo literario, está el poderoso imaginario anti-iluminista de Rousseau, toda su devastadora crítica al rol “corruptor” de la ciencia, que ha logrado desnaturalizar al ser humano. ¿Y qué ejemplo más acabado de hombre desnaturalizado es Frankenstein?

La serie de A&E, sin embargo, acierta en dar un giro inesperado. De algún modo propone una torsión algo paródica al mito de Prometeo: si este postula la vida allí donde antes había caos, en la serie postula la muerte a partir de pedazos que fueron vida. Esto dicho en términos de estructuración mítica. Pero en términos dramáticos, es lo que permite abrir la narrativa detectivesca.
Y así como en el horizonte ideológico de Frankenstein (la novela), está implícita la crítica al desarrollo indetenible de la técnica a expensas de la condición humana, así también en Las Crónicas de Frankenstein, al menos en lo que se muestra en su primer episodio, hay un orden médico instituido, custodio del conocimiento y de los cuerpos, que se ve amenazado por la persecución a una verdad.
Protagonizada por el actor Sean Bean (Game of Thrones, El Señor de los Anillos) en el papel de Marlott, la nueva serie de A&E suma a su elenco a Anna Maxwell Martin, en el papel de la mismísima Mary Shelley; Tom Ward encarnando a Sir Robert Peel, fundador de la Policía Metropolitana británica (otro personaje histórico); Richie Campbell como Nightingale, ayudante de Marlott; y Steven Berkoff, en el rol del pintor William Blake, entre otros talentos.
La ficción, que ya tiene confirmada una segunda temporada, consta de seis episodios y fue creada por el director y guionista nominado al Emmy Benjamin Ross.





