Derechos
España
The Daily
Abr7,2015

Los derechos de exclusividad de eventos deportivos tienen cada vez más valor en la competitiva televisión de estos días, especialmente si se trata de los más populares. Los montos pagados han ido escalando a niveles nunca vistos y no hay nada que indique un cambio en el futuro cercano. En países con poderosas ligas de clubes en los deportes más populares, los de mayor atractivos para la audiencia, hay una estabilidad en las negociaciones. Por lo general, cada vez que se deben negociar, hay un oferente -la liga que concentra los intereses de todos sus miembros- y del otro lado del mostrador, uno o varios demandantes: la mejor oferta se lleva el tesoro. Esto es lo que impera, por lo general, en las ligas de elite del deporte más seductor de todos a nivel mundial, el fútbol, o soccer para los estadounidenses.
En la elite, una excepción extraordinaria es España, precisamente la liga más seguida en el mundo entero por tener a las dos máximas estrellas del firmamento futbolístico mundial, Leo Messi y Cristiano Ronaldo, y a dos equipos del top five internacional, Real Madrid y Barcelona.
En este caso, a diferencia del resto, la asociación que nuclea a las entidades miembros no tiene ingerencia por sí sola. La empresa de televisión debe negociar independientemente con cada club, una rutina que ha venido convenciendo solo a los mejores posicionados, en detrimento del resto. Esa desigualdad de ingresos logrados en las negociaciones tiene a la Liga Profesional de Fútbol (LFP) en vilo y en aparente pie de guerra, con entidades decididas a ir al paro para obligar al Gobierno a aprobar un decreto avalando un acuerdo colectivo en la negociación de los derechos televisivos a partir de 2016, poniéndole fin al trato individual.
Los ingresos por derechos televisivos son fundamentales para las finanzas de cada uno de los clubes: de ellos depende el sostenimiento del club y el refuerzo o no de su plantilla para ser competitivo. El formato deseado es uno parecido al de la Premier League inglesa, de pareja distribución, que viene de cerrar un acuerdo para el periodo 2016-2019 por alrededor de € 6.800 millones. En la actualidad, el Real Madrid, considerado el equipo más rico por ingresos entre todos sus pares del mundo, y el Barcelona, el cuarto en la escala de ingresos por derechos, concentran juntos alrededor de € 650 millones del dinero procedente de los derechos de emisión, una de las razones que explican la gran diferencia de recursos respecto a sus rivales locales.
En la actualidad, la compañía dominante en cuanto a acuerdos individuales es Mediapro al tener fichados a Real Madrid, Atlético Madrid (actual campeón nacional), Valencia, Sevilla, Villarreal, Málaga, Eibar, Rayo Vallecano, Athletic Bilbao, Deportivo, Getafe, Almería, Elche, Granada, Levante, y Córdoba. El grupo Telefónica tiene acuerdos con Barcelona, Espanyol, Celta y Real Sociedad. La pérdida de terreno reciente de Mediapro y el avance a todo tren de Telefónica suponen una disputa cerrada por la exclusividad en la próxima negociación.
LA JUGADA DE TELEFÓNICA
Lo que hasta hace poco tiempo parecía terreno seguro y dominado por Mediapro ya no lo es, evidentemente. Telefónica ha mostrado su poder al arrebatarle sorpresivamente a la empresa catalana una de sus joyas más preciadas, Barcelona. La decisión de ir a disputarle el liderazgo de los derechos del fútbol es evidente, según el juicio de expertos del sector. En el objetivo no estaría solo: Al Jazeera, el poderoso grupo catarí, sería parte del avance del poderoso gigante español. Telefónica viene de sumar a sus propiedades de derechos el mundial de Moto GP y del de Fórmula Uno,y los torneos de tenis de Wimbledon y Roland Garros. El fútbol luciría esplendido en esa vitrina de exclusividades.
Algunos medios españoles conjeturan que en estas horas decisivas para la operación de compra por parte de Telefónica de Digital+, el grupo de Catar podría jugar un papel clave como un probable socio financiero, tan clave como el rol desempeñado en el desenlace por los derechos del Barcelona que Mediapro consideró una traición de su ex aliado árabe. Si se tiene en cuenta que los derechos del fútbol por los que va la compañía liderada por César Alierta están cercanos, la inyección de millones de euros provenientes del Emirato serían clave para alcanzar el objetivo, la alianza tiene mucho sentido.





