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EEUU
The Daily
Sep21,2015

Los premios Emmy de este domingo pivotearon en torno a lo que parece ser common sense de la industria en los últimos años: la nueva era de la televisión.
Así lo reflejaron distintos análisis publicados en medios estadounidenses, tras la gala en el Microsoft Theatre, de Los Ángeles.
Premios importantes de esta 67ª edición fueron para series como Transparent, la comedia de Amazon Studios sobre un padre transgénero, con su director y actor principal aprovechando sus galardones para saludar a la comunidad trans (además fue la primera vez que un programa de streaming ganó en las categorías de mejor director y mejor actor en comedia).
Viola Davis, estrella de How to Get Away With Murder, de ABC, hizo historia como la primera afroamericana en ganar el premio a mejor actriz principal en drama.
“La única cosa que separa a las mujeres de color de cualquier otra son las oportunidades”, dijo Davis, quien citó en su potente discurso a Harriet Tubman, la activista norteamericana por los derechos de los afroamericanos en el siglo XIX. “Tú no puedes ganar un premio por papeles que sencillamente no existen”.
Para el analista Scott Collins, de Los Angeles Times, “la apertura de la TV hacia la programación hecha por y para personas que no sean hombres blancos fue una nota dominante durante el show”.
Jill Soloway, directora de Transparent, declaró a la prensa que “cuanto más dirijo, más reconozco en la dirección un tipo de litigio por la forma como miramos el mundo”.
Y exhortó: “El hombre blanco heterosexual tuvo en sus manos durante mucho tiempo el protagonismo y la cámara. Necesitamos más gente queer, más gente trans, más gente de color, más mujeres detrás de la cámara”.
Los 12 Emmys para Game of Thrones marcan además, para la perspectiva de Brian Lowry, de Variety, la aquiescencia de la industria hacia géneros otrora invisibilizados.
“El rechazo sistemático a reconocer programas en el ámbito de la ciencia ficción y el fantástico no han ayudado a modificar la percepción de que la academia es antigua y anticuada, aun con los premios de Lost de hace una década”, sostuvo el analista.
Cambios en la votación
Y apuntó el hecho de que los cambios en el sistema de votación de los premios –la papeleta tradicional dio paso al sufragio online, con lo cual se favoreció una mayor participación de miembros jóvenes de la academia, presumiblemente más abiertos a las innovaciones- haya podido incidir en estos reenfoques.
“Nuevo sistema de votación, incorporación de nuevos miembros, ¿los mismos Emmy de siempre? En algún sentido sí, pero con un asterisco grande y significativo: en la destacada categoría de drama para la enormemente popular pero hasta aquí ignorada Game of Thrones, se ha dado un avance raro y bienvenido”, propuso Lowry.
Claro que estos cambios si se quiere “ideológicos” guardan una relación estrecha con los nuevos paradigmas tecnológicos y de distribución de contenidos de televisión, así como de patrones de consumo.
El New York Times, con la firma del crítico James Poniewozik, se muestra más atento a este encuadre, poniendo énfasis en la llamada "Peak TV", o televisión en su máxima capacidad, con más de 400 series guionadas en un año.
“Los shows de premiación suelen dar tributo a cuánta excelencia hay en un medio. La apertura musical de Andy Samberg en los Emmy Awards de este año homenajeó, simplemente, cuánto hay”, comienza el artículo. En el video de apertura, Samberg se imagina encerrado en un refugio para telespectadores consumiendo de atracones todos los programas de un año.
El analista del NYT también menciona los cambios en el sistema de votación, si bien sostiene que todo Emmy es una batalla entre pasado y futuro, “entre aquellos que reconocen efectivamente la temporada anterior y aquellos que son, esencialmente, guardianes de oro”.





