

La última vez que hablé con Norman fue el viernes 12 de junio. Para completar el siguiente tributo. También me pidió que le encuentre una linda señora judía en la ciudad de Nueva York. Todavía no puedo creer que haya fallecido.
- Dom Serafini
Una vida anecdóticamente ocupada de negocios, seriamente
Norman Horowitz comenzó su carrera en la industria de la televisión, en su natal ciudad de Nueva York en 1960 a la edad de 28 años, como asistente de Lloyd Burns, presidente de Screen Gems International. “Allí vendimos a los broadcasters internacionales, contenido de TV y derechos de largometrajes de propiedad de Columbia Pictures", recordó Horowitz. "Tratamos de vender nuestros programas por la mayor cantidad de dinero posible, y trataron de comprar los programas por la menor cantidad de dinero posible. Lamentablemente para la industria de contenidos en ese tiempo, había una mayor oferta de programas que compradores comprando los programas por lo que los precios se redujeron".
Y así nació su vida profesional en el negocio de distribución de TV internacional, que a lo largo de los años estuvo marcada por anécdotas inolvidables, lo que refleja su filosofía de ganar dinero haciendo lo que le gusta, teniendo una gran vida divertida. Y esto fue más que todo gracias a su servicio militar en la Fuerza Aérea de EEUU, donde aprendió a reparar receptores de radio.
En 1962, fue nombrado VP de Ventas, y tres años después se convirtió en VP ejecutivo de Ventas Mundiales en Screen Gems International.
Fue en esa época cuando acompañó a su jefe John Mitchell en un viaje a Australia, después de haber sido invitado por Kerry Packer, el propietario de Nine Network. Horowitz recordó que Packer le comentó a John que los precios pagados por el contenido de propiedad estadounidense estaba subiendo fuera de control, pidiéndole que usara su influencia para crear 'un mercado ordenado’ con pequeños aumentos de precios cada uno o dos años.
"Pero Packer reconoció que aumentaba sus tarifas publicitarias cada dos meses y que los anunciantes no tuvieron más remedio que pagar lo que él quería. Le pregunté a Kerry qué había pasado con la teoría 'del mercado ordenado' y pregunté por qué las cosas eran diferentes cuando estaba vendiendo que cuando iba a comprar? 'Norman, se trata de mi dinero, es por eso’, respondió".
En 1968, Horowitz se pasó a CBS International, donde se desempeñó como director de Ventas Internacionales por dos años.
En CBS trabajó bajo la supervisión de Ralph Baruch, el futuro fundador de Viacom. De ese período hay otra recordada anécdota de Horowitz."Ralph quería que proyectará un piloto que habíamos hecho. Tras la proyección escribí dos memos: uno alabando el piloto y el otro (mi verdad) acerca de lo horrible que era. Cuando le pregunté qué pensaba del piloto, y me dijo que le encantó, dejé la nota 'Me encantó' y Ralph estaba contento; pero cuando volvió a salir, le di el otro memo y él quería matarme".
Para Horowitz, esa anécdota demuestra que la determinación de lo que funciona y lo que no en el cine y la TV, es pura suerte.
Naturalmente, lo dijo con mayor vehemencia: "Como un ejecutivo de TV con responsabilidades en ventas, gestión y producción, me di cuenta de pronto que muchas personas en todos los aspectos de la TV y el cine ganaron importantes cantidades de dinero creyendo que ‘sabían’ y tenían un miedo de muerte a que la gente pudiese descubrir que 'no sabían' realmente bien".
Horowitz rememoró: "Mi vida empresarial incluyó la presentación de ideas para programas a programadores de televisión que tenían como regla decir, de una forma u otra: "Eso nunca va a funcionar". La verdad es que ellos no sabían cómo iba a funcionar, pero estaban ocupados fingiendo que sí sabían".
De vuelta a su trayectoria profesional: En 1970, Horowitz se convirtió en VP de Ventas Internacionales de Columbia Pictures Television; y tres años más tarde, fue ascendido a presidente de Ventas Internacionales de Columbia Pictures Television, y posteriormente presidente de Ventas Mundiales, que abarcó tanto la distribución de programación nacional (EEUU) e internacional. No es que él necesitara más anécdotas, pero Horowitz estaba en Columbia también en medio del escándalo de malversación de fondos del presidente David Begelman.
"Fue en 1973 que me mudé a Los Ángeles con mi entonces esposa, dos hijos y un maltés llamado Annabelle", recordó.
Después de 10 años en Columbia, en 1980, Horowitz pasó a servir como presidente de Polygram Television, donde permaneció hasta 1986, cuando se convirtió en presidente de MGM/UA Telecommunications.
"En MGM/UA -recordaba Horowitz- comisioné un piloto de Queen for a Day y lo cambié por un programa que dependía de lo patético y de la tragedia, al tiempo degradante y explotador de las mujeres, y traté de hacerlo "edificante" en la creencia de que haría una ‘mejor TV’. Chico, estaba equivocado sobre el programa! Yo era un "elitista" de la costa Este y creía que podía 'iluminar' a las masas. Yo era arrogante y sobre todo estaba totalmente equivocado".
En los seis años que Horowitz estuvo en MGM, el grupo pasó por cinco dueños diferentes: Primero en 1986, Ted Turner compró, pero vendió el grupo unos meses más tarde de nuevo al dueño anterior, Kirk Kerkorian; en 1990 fue adquirido por Pathé y dirigido por Giancarlo Parretti; y más tarde pasó a manos del acreedor de Parretti, Credit Lyonnais. En 1996 fue comprado por Seven Network de Australia. (En marzo de 1999, Parretti fue declarado culpable de malversación de fondos de MGM y fraude. Fue condenado en rebeldía a cuatro años de prisión por un tribunal de París. Él también había sido detenido y puesto en libertad, por la policía italiana en cinco ocasiones).
En 1992, Horowitz "fue expulsado de MGM/UA por el jefe de Seven Network, Christopher Skase". Skase más tarde se convirtió en uno de los fugitivos más buscados de Australia. Él terminó la carrera de 32 años de Horowitz en el negocio de la distribución de TV y cine.
Como anécdota final, Horowitz recordó su primera feria de TV: "Probablemente fue en 1971, en que asistí a mi primera MIPTV, mientras estaba en Screen Gems con mis dos socios, Herb Lazarus y Ken Page, quienes se basaban en Londres.
“Llamar al espacio de exposición en 'The Old Palais' inadecuado sería un eufemismo. Para compensar esto, alquilamos un salón en el Carlton Hotel e introdujimos un reproductor Sony y casetes de todos nuestros pilotos. Todo estaba bien hasta que pedimos ver al director general del mercado, Bernard Chevry. Él dijo que estaba feliz de que alquiláramos el espacio en el Palacio, pero que los expositores se quejaban porque estábamos llevando gente fuera del mercado hasta el hotel.
"Por lo que recuerdo, MCA también realizaba el screening en el hotel y no alquilaba espacio en el mercado. Nos quejamos de que el espacio de proyección en el Palacio era horrible y él nos ofreció un espacio extra para el próximo mercado.
"Pero entonces, Bernard, que deseaba tener la última palabra, nos dijo algo así como: 'Y en caso de que cambies de opinión sobre lo que habíamos acordado, ya te he prohibido en la ciudad e hice que te sea imposible obtener habitaciones de hotel’.
"Todos teníamos una historia de haber sido amenazados por nuestros clientes, pero ninguno de nosotros tenía una en que era amenazado por un proveedor.
"Nosotros no volvimos a MIPTV. Nos quedamos fuera del mercado hasta, por lo que recuerdo, 1979. A pesar de que era una maravilla venir a Cannes, Bernard no se iba a meter con nosotros", evocó. "Al mismo tiempo, me da vergüenza llamar a lo que hicimos en Cannes 'trabajo'. ¿Qué tan malo podría ser tener un almuerzo buffet en el Carlton Beach Restaurant, comer la mejor comida en el mundo y pretender que no estábamos mirando a las mujeres en topless?".





