

Las grandes compañías de medios son generalmente buques de guerra, erizados con potencia de fuego y declarando su fuerza mucho antes de que ataquen. Pero Comcast, que se dirigía a ser uno de los más grandes de todos ellos, es mucho más parecido a un submarino; en silencio corre bajo las olas y hace notar su presencia sólo cuando ya es demasiado tarde para sus objetivos.
El año pasado, John Malone pateó a Time Warner Cable en juego a través de pura bravuconería, usando su inversión en Charter Communications, como un vehículo para acechar a la compañía de cable más grande. La semana pasada, Brian Roberts, presidente ejecutivo de Comcast, terminó lo que empezó el señor Malone. Malone apretó bajo; Comcast cerró.
Comcast propuso un acuerdo de US$ 45.000 millones, para comprar Time Warner Cable que sorprendió a muchos, incluyéndome a mí; probablemente no debería haberme extrañado.
Hay un juego sobre el juego, uno que no aparece en los titulares, y que Comcast juega mejor que nadie. Preocupado por su compra de NBCUniversal en 2011, la empresa se había interesado en la expansión del cable, pero terminó en conversaciones con Malone sobre Time Warner Cable con algún tipo de asociación en mente. En algún momento, Comcast decidió que no necesitaba un intermediario y dejó de tomar las llamadas de sus futuros socios.
En cuestión de semanas, estaba claro que Malone, quien sirvió como mentor de Roberts, a principios de su carrera, había sido superado por su antiguo protegido .
Incluso los críticos del acuerdo propuesto -y hay muchos- no pueden dejar de estar impresionados por la audacia tranquila del Sr. Roberts y la compañía que dirige. Es un gigante con patas de gato, rehaciendo el panorama de los medios con poca fanfarria.
Aguafiestas, como yo, podrían señalar que una empresa que todavía está digiriendo a NBCUniversal no debe posteriormente obtener el control sobre la distribución adicional. Con este acuerdo, Comcast no sólo cerraba para sí el 30 % del mercado de cable (y una cada vez mayor participación de la banda ancha), sino también el apalancamiento de precios en todas las direcciones, con los clientes, con los proveedores de programación tradicionales como las redes y las redes de TV paga, y con proveedores sobre-la-web como Netflix.
Para los consumidores, el cable no es nada más que la televisión; es la Internet que viene con él. Y si este acuerdo pasa, más personas que quieren cortar el cordón de cable todavía tendrán que comprar su banda ancha a partir de una compañía de cable, donde los precios van en un solo camino, hacia arriba.
Es similar a salir de una casa que se está incendiando y hacer que te persigan por la calle.
Si usted es Apple o Netflix, es bueno saber que Comcast respetará el principio de neutralidad de la red - todos los contenidos tratados por igual - en su universo ampliado; pero los problemas han ido creciendo con las velocidades de transmisión. Comcast podría, con su mayor presencia, comenzar a apretar a los programadores habilitados para la web, como Netflix; al cobrar más por los acuerdos de interconexión que aseguran que la programación no sea un desastre de tartamudez? En términos de velocidad de transmisión, Comcast ha estado rezagado, entregando velocidades más bajas que Time Warner Cable y limitando la cantidad de datos capaces de transmitir.
Comcast gana la mayoría de las batallas, la mayoría de las veces porque se mantiene por debajo del radar, agregando rutinariamente beneficios. Cuando hace un golpe, lo hace de una forma que es impensable un sonido razonable. En una llamada a los inversores el jueves, cuando se anunció el acuerdo, Roberts dijo que la fusión propuesta era "pro-consumidor, pro-competitiva y firmemente apoyada en el interés público".
Dicen que ésto no es así, pero Comcast ha sugerido que espera que la fusión sea aprobada dentro de un año, y Time Warner Cable no exigió una cuota de ruptura en caso de que el acuerdo sea bloqueado; lo que sugiere que se cree que Comcast tiene las conexiones y los medios para impulsar la oferta. Ambos tienen razones para estar confiados.
Ante todo, Comcast ya cuenta con una gran victoria reglamentaria en el banco. Su propuesta de adquisición de NBCUniversal en 2009, fue recibida con abundante escepticismo, con defensores de los consumidores afirmando que el control de ambos, tanto de contenido como de distribución, daban demasiado poder de mercado. La compañía eligió su camino más allá de esos obstáculos y obtuvo la aprobación al hacer algunas concesiones y compromisos, y lo han dejado en una posición aún más fuerte hoy.
Considere que uno de los reguladores de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) que aprobó el acuerdo con NBCUniversal; Meredith Attwell Baker, ahora trabaja para Comcast como lobbista. Desde ese acuerdo, hubo un cambio en el liderazgo en la comisión, y ahora está dirigido por Tom Wheeler, que antes era jefe de un grupo de presión a favor de la industria del cable. (Comcast es uno de los que más gastan en lobby, habiendo escrito cheques por US$18 millones sólo en 2013).
El presidente Obama debe prestar atención a un acuerdo que tiene tantas consecuencias importantes para los consumidores y los negocios implicados; pero él no necesita presentación para los jugadores involucrados. Roberts ha jugado golf con el Presidente y lo ha alojado en su residencia en Martha’s Vineyard.
David L. Cohen, quien supervisa las relaciones de la empresa con los reguladores en Washington, ha sido un gran imán de donaciones para el Presidente, llevando a cabo una recaudación de fondos para él en su casa de Filadelfia, que llegó a los US$ 1,2 millones. En reconocimiento de los estrechos vínculos, Cohen fue uno de los invitados a una cena de Estado, en la Casa Blanca, con el presidente francés, François Hollande, la semana pasada.
Con este tipo de relaciones de trabajo a su favor , no sería una sorpresa si a Comcast se le da el beneficio de la duda, en esta mentira de fusión.
El cable es un mal necesario que funciona mejor cuando puede ejercer presión en la elección del consumidor. Yo vivo en el norte de Nueva Jersey y solía ser un cliente de Comcast. Me deshice de él, después de que uno de sus técnicos señaló que el cable va a través de los árboles y reconoció que no podría tener una gran conexión cuando el viento soplara. Me cambié a un servicio de fibra óptica de Verizon FiOS y he sido muy feliz desde entonces. (No es barato, pero funciona). Cuando, usted puede preguntar, ¿el futuro de la fibra óptica llegará a su casa? ¿Qué tal nunca? ¿No suena bien?
No, no lo hace. Pero gran parte del mercado de cable ya ha sido dividido, como los ejecutivos detrás de la fusión señalaron. Time Warner y Comcast no se solapan en ningún mercado, y Verizon ha acordado previamente no ampliar. Comcast, que ahora tendrá menos competencia, tendrá menos motivación para invertir en la construcción de infraestructura, tal como las redes de fibra óptica, a expensas de sus accionistas.
Hablar de la escala del acuerdo, incluso Cohen ha reconocido que "puede sonar aterrador". No suena aterrador; lo es. Como Craig Aaron, presidente del grupo de defensa de los consumidores Free Press, quien le dijo a mi colega Edward Wyatt: "Nadie se despertó esta mañana deseando que su compañía de cable sea más grande. Este acuerdo podría ser el tipo de cable con esteroides, inflado, imparable y agarrado a tu billetera”.
El movimiento de Comcast para consolidar el poder, probablemente engendrará una mayor consolidación entre los programadores y otros proveedores de cable, que buscarán igualar su creciente poder, lo que nunca es una buena cosa para los consumidores.
El cable y la conectividad de banda ancha son bienes públicos en manos privadas, y cómo evolucionan representa un problema importante para las empresas americanas y los consumidores. Al afirmar con tanta seguridad que su adquisición es legal, justa; y que todo lleva a un resultado inevitable, Comcast ha martillado el arma. Su respuesta a los que creen que no debe adquirir una gran huella es clara: Bueno, lo acabamos de hacer, así que vamos a empezar por ahí.





