Opinión
Internacional
Omar Méndez (The Daily)
Abr21,2022

En la semana en curso, las finanzas de Netflix padecen el peor de sus tiempos. El hundimiento de la tercera parte de sus acciones vivido este miércoles 20, tras el desempeño trimestral más magro desde 2004, fue la cruel respuesta del mercado a su confesión de caída inesperada de suscriptores netos en el Q1, la peor de su historia. En el trimestre perdió 200.000 suscriptores del total de 222 millones. La mayoría de los analistas de mercados bursátiles ha salido a pegarle con dureza, como si el porrazo hubiese ocurrido en un vergel. Expectativas que esos mismos analistas alimentan y que luego la realidad las hace volar por los aires. ¿Es necesario repasar en qué realidad acontece la "fuerte" y "dramática" reducción de suscriptores?
La competencia en streaming se ha disparado a niveles nunca vistos; la oferta streaming se ha multiplicado, con el ingreso de nuevos players en la pelea por abonados.
Y no son cualquiera los flamantes protagonistas: pertenecen todos a la alta sociedad del audiovisual mundial. Los históricos megafabricantes de contenidos están allí. La mayor oferta, inevitablemente, temprano o tarde, aletarga, ralentiza o golpea duramente los balances del o los líderes. Especialmente en el mercado estadounidense en donde la creciente competencia crea más inestabilidad y volatilidad de los parques de clientes.
Además, hay otro hecho infrecuente que parece haber sido menospreciado a la hora de castigar la desmedrada cuantía: la decisión de salir de Rusia y de sus suscriptores rusos. Y si eso no alcanzara para explicar algunas cifras, el balance de la compañía acontece en un contexto mundial enrevesado, como nunca antes en el cuarto de siglo de vida que tiene Netflix: el planeta está convulsionado; hay una guerra que lejos está de frenarse; la inflación escala en todos lados; las economías reaccionan lentamente tras ser apaleadas por el Covid; las finanzas de todo el planeta siguen sacudidas y las de los hogares naturalmente resentidas, algunas más, otras menos.
Por estas horas, los genios del análisis que azuzan los mercados bursátiles divagan sobre cuestiones como la responsabilidad del churn en la contabilidad de Netflix, el efecto negativo de las cuentas compartidas, el fuerte incremento de las tarifas y la mala elección en cuanto a contenidos en el que incurre desde un tiempo a esta parte el vigente Rey del Streaming. Estos hombres y mujeres que observan desde algún piso superior, deberían bajar al llano a escrutar la realidad, detalladamente, más técnicamente, y juzgar en consecuencia. Y dejar de exagerar expectativas que luego caen por su propio peso.





