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Internacional
The Daily
Dic5,2025

El runrún de las últimas semanas ya había anticipado el desenlace. Nunca antes Netflix estuvo inmiscuido en carreras de estas características. ¿Se involucraba por primera vez solo como un competidor más o lo hacía con la convicción absoluta de la importancia del bien en disputa? Lo último, por supuesto. Y eso hizo fácil presumir cómo iba a terminar la historia: no hay cómo competir con chances con el Rey del Streaming. Tiene con qué y el objetivo claro. Ni siquiera lás ínfulas del joven Ellison, apalancado por las recargadas cajas fuertes del padre, podía tener chance alguna en la disputa. Mucho menos Comcast, con toda una reestructuración interna por delante, podían con la determinación y los millones de la compañía de Los Gatos.
Netflix acaba de comprar Warner Bros. Discovery, el grupo que armó David Zaslav después de hacer el mayor desguace de la historia de los grupos de entretenimiento audiovisual. Para llegar a la WBD actual, barrió con lo que inicialmente consideraba lastres (numerosas empresas de los 'tiempos viejos de la televisión y de la devaluada TV de pago', superavitarias casi todas en el momento de su fulminación, pasaron a degüello). El fin absurdo: ser 'pure streaming' en el menor tiempo posible para contentar a los siempre hambrientos lobos de la especulación financiera (Wall Street y símiles). ¿Por qué Zaslav no optó por lo racional que era clasificar y separar los negocios heredados, evaluar su realidad y potencial y hacer finalmente un desguace prolijo? El recorte múltiple le costó muchísimo en dinero y tiempo y dejó un tendal de profesionales fuera, marcas de valía por el piso y bases de operaciones vacías. Para la industria fue un varapalo de proporciones. Para la televisión de pago, otro empujón al cementerio ¿Qué hizo el comando Zaslav cuando quedó en pie el grupo finalmente llamado Warner Bros. Discovery? Concluyó en que había que hacer un desguace. Demasiado tarde. Consecuencia: hoy, lo que pudo ser un poderoso grupo, dejará de existir como tal.
Netflix acordó comprar Warner Bros. Discovery por un monto total de US$ 72.000 millones. Dicen las fuentes oficiales cercanas a la negociación que le ganó a Paramount Skydance porque ofreció cuatro dólares más por acción. La prensa masiva remarca que la compra puede tener rechazo de la autoridad monopólica, tanto en EEUU como en Europa. ¿Por qué lo tendría? No existe esa posibilidad. Algunas apreciaciones cuestionando la adquisición parecen bromas. Reuters cita que "incluso antes de que se presentaran las ofertas, algunos miembros del Congreso advirtieron que un acuerdo entre Netflix y Warner Bros. Discovery podría perjudicar a los consumidores y a Hollywood". Especialmente los congresistas acostumbran a opinar de lo que no saben: naturalmente a la gente común y a la industria no le convienen menos actores en pugna. Menos alternativas a contratar implica sometimiento a una o pocas ofertas ¿Pero eso es un ilícito? De ninguna manera. Hollywood se resiente: son las leyes del mercado y de la nueva realidad que vive el negocio. No viola ningún reglamento la operación cerrada este viernes.
Según Reuters, Cinema United, una asociación comercial global de exhibición, declaró hoy que el acuerdo representa una "amenaza sin precedentes" para las salas de cine de todo el mundo.
"En vista del entorno regulatorio actual, esto generará inquietud y preocupación. La combinación dominante de plataformas de streaming será objeto de un intenso escrutinio", declaró Paolo Pescatore, analista de PP Foresight. Estas manifestaciones incluyen solo críticas pero no hay en ellas base legal alguna que pueda inhabilitar la operación. Los operadores bursátiles acostumbran a plantar estas probables dificultades con el único fin de sembrar dudas sobre el escrutinio de la autoridad. ¿Suelen impactar en el día a día de las acciones? Claro. De hecho lo hicieron en este caso: el valor de las acciones de Netflix tuvieron un leve descenso.





