Regulación
Argentina
Omar Méndez
Ene3,2017

Nada puede hacerse en paz si las secuelas de décadas de inacciones oficiales, corruptelas e impericias no se restañan. En este primer lunes del año, en Argentina, se conoció oficialmente el decreto presidencial, anunciado 48 horas antes por las autoridades nacionales de telecomunicaciones, que da acceso a la arena 4G a la dupla Cablevisión/Nextel -tándem TV cable y telefonía celular del Grupo Clarín- y da entrada a la TV por cable a Telefónica, Telecom y Claro a partir del 1° de enero de 2018. También le abre el juego a la oferta de Internet a DirecTV. El decreto, además, incluyó la música que tanto quieren oir las empresas de servicios móviles: en un plazo no mayor a 6 meses, el Ente Nacional de las Comunicaciones (Enacom) llamará a Concurso Público Nacional e Internacional para la asignación de nuevas bandas de frecuencias para la prestación de servicios de comunicaciones móviles, "con el objetivo de maximizar e incrementar los recursos radioeléctricos utilizados".
El decreto, subrayan en el ente, "tiene entre sus objetivos principales generar las condiciones para que ingresen nuevos operadores de telefonía móvil en el mercado, fijando criterios para que haya más competencia, y dispone la asignación de nuevas frecuencias para mejorar la calidad de las comunicaciones... También fomenta las inversiones en nuevas tecnologías para llevar internet de alta velocidad a todo el país y avanzar así en la convergencia de medios. Finalmente, protege a los usuarios de prácticas anticompetitivas y fija las pautas para conformar una red de Protección Pública y Operaciones de Socorro, Defensa y Seguridad".
Toda una declaración de dignos objetivos de época pero...
Para decidir tamaño paso, en semejante berenjenal, al presidente Mauricio Macri probablemente no le ha quedado otra que cerrar los ojos y taparse los oídos y enfrentar las críticas que le llueven por estas horas. En ese pandemonium en el que está convertido desde hace años el sector de las telecomunicaciones en el país austral, y ante los que lo fustigan, Macri bien podría readaptar la frase bíblica para taparle la boca a las gigantes: "Aquel de ustedes que no tenga pecado, que me tire la primera piedra".
¿Quién, de los grandes quejosos, no ha cometido pecado en las mancilladas telecomunicaciones argentinas? El Grupo Clarín hizo público este lunes que el decreto les sirve a las telefónicas beneficios sin precedentes. Uno de ellos es el año de ventaja que le da al adelantarle su autorización para ofrecer televisión (antes enero de 2019; ahora enero de 2018). Argumentan en el mayor grupo de medios del país: "Por sus amenazas de judicialización sin sustento, las telefónicas ya lograron que pase un año (2016) sin competencia en telefonía celular".
El dato es relevante: Nextel queda listo para usar las frecuencias que compró, pero ello supone otro año y medio para comenzar a dar el servicio y alrededor de unos US$ 500 millones más de inversión para instalar las antenas y cambiar todo el parque de celulares. Según esos cálculos, Nextel ofrecería 4G recién a mediados de 2018, es decir medio año después del arranque de Telefónica en la televisión paga.
Hay, además, una reclamación de Clarín que tiene que ver con las asimetrías permitidas por el decreto: Mientras las telefónicas tienen el 30 por ciento del mercado de telecomunicaciones del país, Cablevisión/Nextel ronda el 6 por ciento. Otras ventajas que el grupo observa a favor de Telecom y Telefónica es la del acceso a más espectro sin licitación "cuando ni siquiera terminaron de cumplir las obligaciones de cobertura y servicio licitadas en 2014".
En el bando de Telefónica, se señala la decisión presidencial como errada porque favorece a Clarín. El grupo español criticó y critica la habilitación concedida a Nextel para incorporar datos móviles, lo que le permitirá obtener licencias a un precio menor de mercado, muy distantes de los US$1.500 millones pagados por las telcos para operar 4G.
Para Telefónica, "los anuncios sobre la asignación de espectro, lamentablemente, son el prólogo de otro situación compleja en los accesos móviles ya que se pretende el ingreso de competidores violando las más elementales reglas de igualdad ante la ley...La convergencia que pregona el gobierno cada vez está más demorada. Los parámetros con los que la está impulsando son subjetivos, siempre con el único fin de favorecer a un solo sector. La política de telecomunicaciones que lleva adelante este gobierno inexorablemente demorará las inversiones que son tan necesarias para el desarrollo de infraestructura que requiere el país", alerta la empresa española.
Clarín y Telefónica han puesto el grito en el cielo y acusan de "parcial" al gobierno, con un tono propio de inmaculados defensores de la ética empresarial.
Clarín ha sido un claro líder en el negocio de la televisión por cable nacional, en los años sin leyes específicas, liderazgo que luego transformó en abuso de posición dominante en este sector, gracias al favor del entonces presidente Néstor Kirchner que avaló la fusión Multicanal-Cablevisión. Paradójicamente, ese mismo mandatario, con posterioridad, junto a su esposa, la sucesora presidencial, Cristina Fernández, buscaron lapidarlo hasta la destrucción, sin conseguirlo.
El pliego que la hizo duopólica a Telefónica -junto a Telecom- en los años noventa, al ganar la lictación por la privatización de las telecomunicaciones argentinas, establece una prohibición a dar servicios de radiodifusión sin estipular tope alguno en cuanto a plazos, lo que técnicamente significa In æternum o nunca. Empero, sin explicación legal alguna y jamás penada, hasta hace solo meses fue dueña del canal abierto líder de Argentina, Telefe. Clarín ha recordado también que el mismo pliego prohibió la oferta de servicios móviles a las dos telefónicas y, sin embargo, el mismo gobierno que las inhabilitaba para prestar ese servicio -el peronista Menem- les cedió en forma gratuita la banda de 850 Mhz lo que las transformó en operadoras de celulares. Y ahora, un nuevo gobierno le cede otro permiso vedado, el de servir televisión por cable.
Siempre, desde que puso el pie en el país, Telefónica ha recibido el favor de los gobiernos argentinos. Ahora se le acaba de abrir otro acceso claramente prohibido, y, sin embargo, allí está otra vez, como chico malcriado, parado, gritando, en pie de guerra contra una decisión gubernamental.
Hay otro punto crítico en el nuevo decreto: Formaliza a las cooperativas regionales para dar TV por cable y eso, según lo han expuesto reiteradas veces las pequeñas y medianas empresas de las localidades del interior argentino, resulta una amenaza real para su futuro.





