Finanzas
EEUU
The Daily
Dic31,2013

Basta leer una cifra para entender los premios en metálico adjudicados a sus principales ejecutivos. Las acciones de Netflix Inc. han subido casi 300% en lo que va del año. Impresionante raid bursátil de la compañía, sostenido por el crecimiento del parque de clientes, a partir de una afinada y exitosa estrategia de invertir en programación original de calidad.
Como Netflix tiene en cuenta el rendimiento de la empresa al determinar la compensación para los ejecutivos, ha decidido elevarle 50% el salario a su presidente ejecutivo, Reed Hastings, a US$ 6 millones para 2014. Hastings recibirá US$ 3 millones en efectivo y otros US$ 3 millones en opciones sobre acciones para el año, de acuerdo con el documento presentado ante la Securities and Exchange Commission (SEC) de EEUU en la noche de este lunes 30. En 2013, Hastings embolsa US$ 2 millones cash y US$ 2 millones en acciones.
El directivo no será el único en percibir una mejora sustancial. También otros altos ejecutivos, como el CFO, David Wells, y el responsable de Contenidos, Ted Sarandos, figuran en la lista con mejoras sustanciales de sus salarios en 2014.
La compañía ha sido muy exitosa hasta ahora en alimentar su parque de suscriptores, ya con algo más de 40 millones a nivel mundial, priorizando su inversión en contenidos a la obtención de ganancias. Esto lo muestra claramente el balance financiero del último cuarto de la compañía que da cuenta de una utilidad neta de US$ 32 millones sobre ingresos de US$ 1.100 millones.
La línea de inversión elegida ha puesto a Netflix como un jugador Top en la creación de contenido original. Contenido original y exitoso que solo en este año ganó tres premios Emmy, incluyendo uno al mejor director por el drama House of Cards.
En otro comunicado, Netflix también ha confirmado al mercado que abandonaba por completo su plan “poison pill” (“ la píldora de veneno”) que ha estado vigente desde noviembre de 2012, luego que el inversor activista, Carl Icahn, comprara una participación del 10% en la compañía. El plan habría permitido a la junta inundar el mercado con nuevas acciones y hacer una toma de posesión “prohibitiva”, por lo cara, si algún accionista decidiera comprar más del 10% de las acciones sin la aprobación del directorio de la compañía.
Carl Icahn había construido ese gran juego y presionó para que la empresa se pusiera en venta. El plan se mostraba indeseable para un inversor que pretendiera adquirir la décima parte de la compañía. Icahn tenía poco menos de una participación de 10% en ese momento.
En octubre, el inversor vendió más de la mitad de su participación en Netflix por casi US$ 1.000 millones y ya no agita una posición vendedora.





