Análisis
EEUU
The Daily
Ago27,2015

El llamado “paquete adelgazado” (skinny bundle), que irrumpió con fuerza este año como oferta de televisión a la carta en internet, no se vislumbra, al menos en el corto plazo, como opción viable para el consumidor.
Así lo expuso este jueves el analista Rex Crum, desde Nueva York, para la red informativa financiera The Street (Why Your Cable Bill Isn't Going Down as Fast As You'd Like).
Para Crum, el paquete adelgazado constituye “la promesa del cambio más importante en la forma de ver TV desde el ascenso del cable hace treinta años”.
Lo que está faltando, según esta óptica, es una posibilidad real para el consumidor de elegir su propia selección de canales, “considerada por muchos el Santo Grial del servicio de televisión”.
Con paquetes que vienen entre 20 y 50 canales, que al menos en superficie tienen un costo por debajo del paquete estándar de la TV paga, la opción se presenta como atractiva.
Sin embargo, ninguno de los “skinny bundles” más conocidos -Sling TV de Dish Network, Stream de Comcast o Custom TV de Verizon- permite al consumidor armar su propia carta.
“Ofreciendo pocas opciones de canales, es posible que los nuevos servicios puedan estar estropeando sus posibilidades de éxito contra las ofertas arraigadas de la TV paga”.
El artículo suma otras opiniones: “Muchos consumidores lloriquean y se quejan del cable, pero a la mayoría de ellos les gusta lo que ya tienen”, dijo Laura Martin, analista de medios para Needham & Co. “Tú puedes tener una nueva opción, hasta que descubres que lo que tenías antes era mejor, porque tenías todos los canales que querías”.
El surgimiento de estos paquetes adelgazados, por parte de jugadores inveterados del mercado, se explica en el marco de la competencia creciente de nuevos participantes, con ofertas de televisión por internet más económicas al estilo de Hulu y Netflix.
“No considero que haya realmente una situación seria de cord-cutting”, opinó el analista Fernando Elizade, de Gartner, quien estimó que para 2019 un 50 por ciento aproximado de los hogares formados recientemente no querrá una suscripción a servicios de TV paga tradicional.
“Pero por ahora -dijo ante la requisitoria de The Street- cortar el cable o el satélite sigue siendo un evento estacional, que ocurre en gran medida en verano, cuando los estudiantes dejan la universidad y los proveedores de servicios de TV relajan sus esfuerzos promocionales”.
El atractivo evidente de estos paquetes adelgazados es un mayor control del presupuesto del hogar, con la posibilidad de reducir un servicio de TV a aquellos canales más populares o de mayor agrado personal. Sling TV -el pionero, lanzado en enero pasado- ofrece un paquete de 23 canales por US$ 20 (los suscriptores pueden agregar a gusto, con la correspondiente indexación, que llega a US$ 15 adicionales por HBO); Comcast lanzó Stream y planea ofrecerlo a US$ 15 de forma piloto en Seattle y Chicago, antes de generalizarlo; el servicio FiOS de Verizon también se lanzó a la arena de los “skinny bundles” con su oferta Custom TV, por US$ 55 al mes y un paquete base de 45 canales.
Sin embargo, hay mucha travesía aún por explorar y experimentar. Los paquetes a la carta no son hasta el momento enteramente a la carta y resta todavía transitar un camino en la definición clara de un modelo de negocio, incluyendo aspectos vinculados a titularidad de derechos y negociaciones con proveedores de contenidos.
La economía de los skinny bundles no termina de cerrar y, hasta tanto cierre, seguirá prevaleciendo cierto escepticismo y las tarifas de la TV paga seguramente no bajen todo lo que al consumidor promedio le gustaría, sugiere el análisis.





