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Ago21,2026

"Es más que un spin-off. Es una evolución", sentenció Mike Wolfe cuando se le preguntó por la nueva producción en la que se embarcó y que llega esta semana a América Latina. El coleccionista estadounidense, productor y creador de Cazadores de Tesoros (American Pickers), deja el formato clásico de buscar objetos y tesoros olvidados por garages para dedicarse a contar historias de hallazgos extraordinarios de gente común en Grandes tesoros de la historia con Mike Wolfe (originalmente History's Greatest Picks with Mike Wolfe).
La nueva serie documental original que History estrena en la región este viernes 28 de agosto (tuvo su debut absoluto en EEUU en febrero pasado) ha sido producida para el canal por Cineflix Productions. J.C. Mills y Tanya Blake son productores ejecutivos por Cineflix, mientras que Mike Wolfe también se desempeña como productor ejecutivo. Max Micallef es productor ejecutivo por History.
HISTORIAS EXTRAORDINARIAS
Grandes tesoros de la historia con Mike Wolfe recorre durante sus ocho episodios el deporte, el cine, la música, el arte, la exploración espacial, la tecnología, el crimen y algunos de los grandes acontecimientos de la historia. Junto a Wolfe, especialistas de distintas disciplinas —entre ellos historiadores, periodistas, científicos, expertos en cultura, coleccionismo, automóviles y tecnología— aportan contexto, analizan la procedencia de las piezas y ayudan a reconstruir las historias que explican por qué cada objeto terminó adquiriendo un valor extraordinario. Y muchas veces el punto de partida es casi inverosímil: una compra casual, una caja olvidada, una pieza destinada a desaparecer o un objeto cuya verdadera identidad permaneció oculta durante décadas.
Así ocurrió con el "Salvator Mundi", una pintura adquirida por unos US$ 120 que terminó siendo atribuida a Leonardo da Vinci y se convirtió en la obra de arte más cara jamás vendida en una subasta, al alcanzar los US$ 450.3 millones. Algo parecido sucedió, en otro terreno completamente distinto, con las cintas originales del alunizaje del Apollo 11: compradas por apenas US$ 217 durante una venta de excedentes de la NASA, permanecieron guardadas durante décadas hasta que se descubrió que conservaban las imágenes originales del alunizaje, con una calidad muy superior a la de la transmisión televisiva que vio el mundo. En 2019 fueron subastadas por US$ 1.82 millones.
El cine y la cultura popular aportan algunas de las historias más reconocibles de la temporada. Uno de los dos Ford Mustang originales utilizados durante el rodaje de Bullitt (1968) pasó décadas en manos de una familia pese a los intentos del propio Steve McQueen por recuperarlo, hasta convertirse en el Mustang más caro jamás vendido en una subasta. La bicicleta utilizada en E.T. El Extraterrestre permaneció olvidada durante años en un garaje; la silla de mando del Capitán Kirk de Star Trek fue salvada durante el desmantelamiento de los sets cuando estaba a punto de ser desechada; y el Lotus Esprit submarino de Bond reapareció tras permanecer oculto durante años en un depósito. A estos hallazgos se suman el hacha utilizada por Jack Nicholson en la inolvidable escena de El Resplandor (The Shining) y la computadora MU/TH/UR de Alien, rescatada antes de que el depósito donde se encontraba fuera demolido.

En la música, objetos destinados literalmente a desaparecer terminaron convertidos en piezas históricas. Los borradores originales de "Mr. Tambourine Man" fueron rescatados de un cesto de basura después de que Bob Dylan los descartara y décadas más tarde alcanzaron más de US$ 500.000. El cabello de Elvis Presley, conservado por uno de sus admiradores, terminó transformado en una inesperada pieza de colección; los parches de batería utilizados por John Bonham sobrevivieron durante décadas antes de revelar su vínculo con Led Zeppelin; y una corona de plástico adquirida por apenas seis dólares se volvió inseparable de una de las imágenes más emblemáticas de The Notorious B.I.G..
El deporte ofrece otra medida de hasta dónde puede llegar el valor de una historia. Una camiseta identificada como la que Babe Ruth habría utilizado durante el legendario "Called Shot" de la Serie Mundial de 1932 alcanzó los US$ 24.12 millones, convirtiéndose en la pieza de memorabilia deportiva más cara jamás vendida. La denominada Dynasty Collection, integrada por seis zapatillas que Michael Jordan regaló tras conquistar cada uno de sus seis campeonatos de la NBA con los Chicago Bulls, fue subastada por 8 millones de dólares. Y el caso de Tom Brady muestra incluso lo contrario: una pelota que alcanzó una oferta de más de medio millón de dólares por ser considerada la de su último touchdown perdió gran parte de ese valor apenas el jugador anunció que regresaría a competir.
Pero no todos los tesoros de la serie están ligados al entretenimiento. Algunos sobrevivieron a episodios decisivos, trágicos o directamente extraños de la historia. Las patentes originales de la limusina presidencial en la que fue asesinado John F. Kennedy permanecieron olvidadas durante décadas en un cajón; un menú conservó el registro del último almuerzo servido a bordo del Titanic antes de su hundimiento; y un viejo revólver encontrado en un campo francés abrió la posibilidad de que se tratara del arma con la que Vincent van Gogh habría puesto fin a su vida. Entre las reliquias más insólitas aparece, además, el pene amputado de Napoleón Bonaparte, cortado en secreto durante la autopsia realizada al emperador en 1821 y conservado durante casi dos siglos.
La tecnología y la carrera espacial también esconden piezas cuyo aspecto difícilmente anticipa su importancia. El prototipo original de Pong representa uno de los puntos de partida de la industria de los videojuegos; la única Nintendo PlayStation conocida surgió de una alianza entre Sony y Nintendo que nunca llegó al mercado y fue encontrada por casualidad en una liquidación; una máquina Enigma utilizada durante la Segunda Guerra Mundial; y un prototipo de Boba Fett con misil funcional, jamás comercializado, se convirtió en el “Santo Grial” de los coleccionistas de Star Wars. En el espacio, un pequeño control manual conservado por el astronauta David Scott cobra otra dimensión al conocerse que fue utilizado para corregir la trayectoria del Apollo 15 durante su complejo descenso a la Luna.
Hasta los vehículos más reconocibles pueden esconder un pasado inesperado. Además del Mustang de Bullitt y el Lotus Esprit de James Bond, la serie presenta una Harley-Davidson Strap Tank de 1908 encontrada en una granja, un Lamborghini Miura descubierto en un legendario desarmadero de Los Ángeles y el modesto Ford Escort que Karol Wojtyła utilizó antes de convertirse en el Papa Juan Pablo II. Historias muy distintas que vuelven sobre la misma pregunta que atraviesa toda la serie: ¿qué hace que un objeto termine valiendo mucho más de lo que alguna vez imaginó quien lo tuvo entre sus manos?.





