Series
A.Latina
Martín Páez Molina
May26,2016

La película La Profecía tuvo en su estreno de 1976 su clave de desciframiento político, en un contexto de guerra fría, prolegómenos de la crisis del petróleo y frente a la inquietud del capitalismo financiero norteamericano por la emergencia de un actor inusitado, como el mercado común europeo (algo así como la reinstauración de los perímetros del viejo imperio otomano, condición para la llegada del Anticristo). Como si el terror infundido por escrituras apocalípticas y fantasías supranormales no fueran más que la sublimación de inquietudes harto materiales y terrenales.
Cuarenta años después de aquel memorable film, A&E estrena este domingo 29 de mayo en Latinoamérica la serie de suspenso y terror Damien, planteada -con algún margen de libertad poética- como secuela de la película dirigida por Richard Donner. El misterioso niño de La Profecía, que ha crecido sin saber de las fuerzas satánicas que lo poseen, tiene ahora 30 años y algo indecible de su pasado lo atormenta.
El contexto político vuelve a estar presente desde el comienzo en la serie producida por los estudios 21ts Century Fox para A&E Networks. Damien Thorn (Bradley James), en el primer episodio de la saga, es fotógrafo de guerra y está regresando a su casa de Nueva York tras experimentar un traumático evento en Siria. Con un trasfondo de invasión occidental y reversión (perturbadora para la tranquilidad europea) de crisis migratoria, el fotoreportero se encuentra con una enigmática mujer que, hablándole en lenguas vivas y muertas, le revela imágenes de una infancia que parecían olvidadas.
La serie fue creada por un probado maestro del imaginario apocalíptico, Glen Mazzara, productor ejecutivo de The Walking Dead. “La premisa de la serie es que Damien es el Anticristo. Cristo fue bautizado a los treinta años y me parecía una buena edad para comenzar con la versión oscura”, comentó Mazzara. “La carga que Damien tiene que soportar es significativamente más grande que la de cualquier otro. Su destino parece estar ya predestinado”, dijo Bradley James, en tanto, sobre su personaje.
El esperado estreno de Damien revivirá, con una sensación de no poca inquietud para quien haya visto La Profecía, imágenes y flashbacks de la historia original. Los perros amenazantes, las caídas, el número diabólico 666. En la película, Damien es un niño adoptado por la pareja de diplomáticos norteamericanos interpretados por Gregory Peck y Lee Remick. El padre no oculta su deseo de convertirse en el próximo candidato a la presidencia de los EEUU. Su proyecto se verá estorbado a medida que indague el origen y la condición satánica del niño a cuyo cuidado ha accedido.
Junto a Bradley James (Homeland, Merlin), el elenco de Damien cuenta con la participación de la ganadora del Golden Globe Barbara Hershey (El Cisne Negro), quien encarna a Ann Rutledge, la mujer que dirige un conglomerado mundial y a quien se ha asignado la tarea de asegurarse de que Damien Thorn cumpla con su destino de Anticristo (homólogamente con la terrífica niñera de La Profecía, en la recordada actuación de Billie Whitelaw). También actúan Omid Abtahi (Better Call Saul), que interpreta a un traductor amigo cercano de Damien, cuya lealtad se pondrá a prueba cuando se dé cuenta quién es su verdadero compañero; Megalyn Echikunwoke (House of Lies), David Meunier (Justified) y las participaciones especiales de Scott Wilson (The Walking Dead) y Robin Weigert (Sons of Anarchy). Glen Mazzara es guionista y productor ejecutivo de 22 Strong Productions. Ross Fineman, quien desarrolló el proyecto junto a Mazzara, es productor ejecutivo por Fineman Entertainment. Pancho Mansfield también oficia como productor ejecutivo. El director nominado al Globo de Oro y al premio BAFTA, Shekhar Kapur, dirigió y produjo el primer episodio.
Tal vez sea interesante apuntar que, en su presentación original en inglés, La Profecía llevó como título The Omen. La traducción en castellano vale, aunque también cabe recordar que la raíz de la palabra inglesa omen (presagio, augurio) se conserva en nuestra lengua en el adjetivo ominoso. En su sentido freudiano -y esto tiene sensible relación con el contenido de la película y de la serie- lo ominoso no tiene que ver con la represión de algo extraño o inconmensurable, sino, por el contrario, de lo familiar. Lo perturbadoramente familiar.





