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Internacional
Mark Rasmussen (VP y gerente general de Telecomunicaciones Móviles de Intelsat)
Ago22,2017

Desde principios de la década del 2000, los nuevos vehículos han sido equipados con antenas satelitales, luego de que tanto la radio por satélite como la navegación con GPS se pusieron masivamente por primera vez a disposición de los conductores. Sólo que estas antenas para vehículos automotores, por lo general apéndices en forma de aleta de tiburón colocados sobre la parte posterior del techo, eran pequeñas y capaces de recibir sólo transmisiones por ancho de banda corta de GPS o los satélites Sirius XM.
En unos pocos años vamos a ver un cambio dramático en los tipos de antenas incorporadas a los nuevos vehículos, pues los fabricantes empiezan a aprovechar ya las ventajas de una revolución que sobreviene tanto en la tecnología de las antenas como en la potencia de una nueva generación de satélites de alto rendimiento (HTS, por sus siglas en inglés), tales como la constelación Intelsat’s EpicNG.
Los fabricantes de automóviles y sus proveedores acaban de empezar a explorar el alcance de los contenidos de esta revolución y las nuevas aplicaciones que pudieran brindarse a los vehículos a través de estas nuevas antenas. Tales aplicaciones incluyen desde actualizaciones de los programas de computación (software) de los vehículos hasta video de alta definición, conexiones de teléfono móvil en áreas remotas y mapeo para conducción autónoma.
Una de las ventajas primordiales de la capacidad de transmitir señales de banda ancha a los autos y camiones será que los fabricantes podrán actualizar vía satélite el software del vehículo y su soporte lógico (firmware) en vez de solicitar a los dueños que visiten al concesionario para que los técnicos actualicen los vehículos uno a uno.
Desde mediados de la década de 1990, las unidades de control electrónico basadas en computadoras han reemplazado mucho de los sistemas de control neumáticos y mecánicos de los autos y camiones. Como resultado, millones de líneas de código de software requieren gestión y a veces actualización. Al incrementarse el uso aumentan también las reposiciones de software, que han subido del 5% (2011) al 15% (2016).
Aquí es donde usar satélites se torna atractivo por su beneficio económico. Eliminar la necesidad de actualizar los vehículos individualmente en los talleres de los concesionarios ahorrará tiempo a los dueños. Y los fabricantes de automóviles ahorrarán millones de dólares al año al poder ejecutar actualizaciones masivas vía satélite.
Con la disponibilidad de una red HTS montada como infraestructura global que cubre el 99% de la geografía mundial poblada, los fabricantes de equipos originales (OEM) no tendrán necesidad de navegar por entre los cientos de operadores de redes inalámbricas en todo el planeta. En cambio podrán definir y ejecutar las actualizaciones a través de una sola plataforma global homogénea. Esto ahorra tiempo, dinero y ciclos de diseño.
Otro factor importante en consideración será la seguridad de las redes capaces de acceder a los vehículos y cambiar el software. Un conductor con aviso de que el sistema de frenos de su vehículo está a punto de actualizarse querrá saber si el cambio proviene de la fuente correcta y no entraña manipulación. Antes que trabajar con cientos de proveedores de telefonía celular alrededor del mundo para gestionar software de automóviles, creemos más bien que los fabricantes se sentirán atraídos por la seguridad y fiabilidad de una sola red satelital.
La nueva generación de antenas pequeñas, con paneles planos, ha sido desarrollada por Kymeta, socio de Intelsat, y otros. Ellos tienen la misma capacidad de envío y recepción de una pequeña antena VSAT sin su volumen ni peso. Las antenas planas suelen instalarse entre la tapicería interior y el techo del vehículo. El dueño no podrá verlas, pero sí enviar y recibir información desde y a prácticamente cualquier parte fuera de un garaje cerrado al encender el interruptor de arranque. Las antenas aprovecharán la ventaja de la potencia de un satélite para la multidifusión de información, en vez de actualizar una vez tras otra sobre la base de redes en tierra de telefonía celular o Wi-Fi.
Además de las actualizaciones en el aire de software (SOTA) y firmware (FOTA), la antena satelital propiciará comunicaciones en dos sentidos entre el vehículo y el servidor en nube que mantiene el OEM y permite al conductor seleccionar de un menú de servicios.
Una de las opciones de este menú podría dar al dueño la posibilidad de alterar las características del rendimiento de su vehículo mediante modificación del software. Por ejemplo, quizás un conductor pudiera querer una configuración de “seguimiento de rendimiento” mientras avanza a través de un tortuoso camino en la montaña un fin de semana, pero cambiar a otra de “economía de combustible” en el viaje de ida y vuelta de la casa al trabajo. O acaso el dueño de una camioneta pudiera cambiar las características de torsión del vehículo al tirar de un remolque.
Otras opciones del menú pudieran ofrecer cierto rango de “infoentretenimiento”, como transmisión de música, videos de Netflix u otros proveedores, y banda ancha de alta velocidad. Los pasajeros tendrían numerosas opciones de entretenimiento en pantalla interior del vehículo o en sus propios dispositivos portátiles durante el viaje.
Uno de los problemas en que los OEMs y proveedores de contenido están trabajando es quién controlará la relación con el dueño del vehículo. Por ejemplo, Ford o General Motors pudieran implementar sus propios servicios de transmisión de contenidos (como ha declarado Tesla que planea hacerlo) o usar servicios de terceros como Pandora o Apple Music.
Mientras que los satélites de alto rendimiento que pueden dar soporte técnico a estos servicios ya están en órbita, las antenas apenas empiezan a salir al mercado, así que no podremos ver algunos de estos servicios hasta que se lancen nuevos modelos alrededor del 2021-2022. Para entonces la tecnología despegará con rapidez. Algunos fabricantes como Tesla, BMW y Volvo están usando ya algunas de las capacidades de actualización por software en redes de Wi-Fi y telefonía celular. Las conexiones satelitales probablemente complementarán estos servicios para algunas aplicaciones, pero el satélite será el único tipo de conectividad que propiciará a los OEMs extender las actualizaciones masivas a amplias áreas geográficas.
Esto puede sonar de seguro muy futurista, pero la industria automotriz avanza con agresividad en sus planes de conectar nuestros vehículos. Al ponderar los cambios potenciales y su impacto en los fabricantes y concesionarios, conductores, talleres de reparación y otros sectores de dicha industria, se puede concluir que tenemos un fascinante futuro por delante.
Nota sobre el autor: Mark Rasmussen es vicepresidente y gerente general de Intelsat para Telecomunicaciones Móviles. Lidera la unidad empresarial de movilidad de Intelsat y provee soluciones globales basadas en satélite a los mercados de transportación interconectada, incluso por aire y mar. Posee más de 20 años de experiencia en la industria de telecomunicaciones.





