Señales
A. Latina
The Daily
Oct6,2020

Lifetime presenta este domingo 11 en América Latina el cortometraje documental Aprendiendo a patinar en zona de guerra (Learning to Skateboard in a Warzone), en el que se aborda la historia de una escuela de skate en Kabul dedicada a la enseñanza de niñas y adolescentes afganas.
Considerado como el Mejor Corto Documental por la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de EEUU, en la 92ª ceremonia celebrada este año, el documental producido por A+E, dirigido por Carol Dysinger. “Es una carta de amor a las niñas de Afganistán. Son las personas más atrevidas, valientes y divertidas que jamás haya conocido", aseguró Dysinger, quien pasó varios años en el país desde finales de la década del '70. El documental también se llevó el premio al mejor cortometraje documental en el Festival de Cine de Tribeca, en 2019.
Con la producción de Elena Andreicheva, el laureado proyecto audiovisual original de Dysinger da cuenta de cómo en Afganistán muchas niñas no pueden participar en deportes. Las normas culturales y religiosas, junto con otros factores como las preocupaciones por la seguridad y los años de guerra, han dejado como consecuencias escasas oportunidades deportivas y recreativas para las mujeres y niñas. Las más afectadas son aquellas que provienen de vecindarios empobrecidos,

Pero hay una nueva generación de niñas afganas que creen que pueden hacer cualquier cosa. Aprendiendo a patinar en zona de guerra cuenta la historia de ellas, desafiantes jóvenes que buscan superar estas barreras a través de la práctica del deporte y de lo más esencial y básico: aprender a leer y escribir.
La película sigue a una clase de niñas en Skateistan, una organización sin fines de lucro que comenzó como una escuela de patinaje en Kabul en 2007 y que terminó convirtiéndose en una iniciativa educativa multinacional enfocada en reclutar niñas de vecindarios empobrecidos no sólo para enseñarles a andar en patineta, sino para ayudar a educarlas.
En una ciudad en donde los atentados, los secuestros y la marcada violencia contra la mujer es una costumbre, estas niñas dan ejemplo de supervivencia y de perspectivas de cambios en el futuro. Ellas asisten a un programa de regreso a clase que consiste en 3 horas diarias de instrucción educativa, con el objetivo de preparar a aquellas que no están dentro del sistema de la educación formal para matricularse en la escuela pública. En el filme, además, las niñas se sientan frente a cámara y hablan de sus vidas personales. La película fue editada por Mary Manhardt (Tig; The Babushkas of Chernobyl) en la ciudad de Nueva York.





